¿REALIZACIÓN HUMANA?

Hoy se está imponiendo la cultura de la producción y el consumo, olvidándonos de los demás, de los pobres y de la naturaleza.
Se trata de un "modelo de deshumanización" contra el que ¿podemos luchar?

viernes, 30 de diciembre de 2011

Los derechos sociales, un deber de justicia

Valorando la situación que nos ha llevado a la actual crisis económica y social, Benedicto XVI, en «Caritas in veritate» afirma que el funcionamiento de una economía enferma y las decisiones políticas que se han tomado están deteriorando las condiciones laborales y debilitando las redes de protección social, con «grave peligro para los derechos de los trabajadores, para los derechos fundamentales del hombre y para la solidaridad». Y hace un llamamiento a recordar y poner en práctica un principio fundamental de la ética social: «el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad».

Las políticas que se vienen practicando desde hace años, y las que se están aplicando con la crisis, suponen un grave retroceso en el reconocimiento práctico de los derechos sociales. El olvido del principio básico de humanidad que subraya Benedicto XVI, o mejor, su negación al haber puesto en primer lugar la búsqueda del enriquecimiento, es la causa de la actual situación. Por eso, es muy oportuno recordar hoy algunas cosas.

Los derechos sociales de las personas son una parte muy importante de los derechos humanos, vinculados a la dignidad de los seres humanos. Todas las personas, sólo por el hecho de serlo, tienen derecho a la educación, a la sanidad, a una pensión digna para la vejez, a prestaciones sociales adecuadas a cada situación personal y familiar, a prestaciones suficientes en caso de desempleo, a unas condiciones dignas de trabajo, etc. Sin el reconocimiento práctico de los derechos sociales nos resulta más difícil realizar nuestra humanidad.

Los derechos sociales son una conquista, alcanzada con mucho esfuerzo y sacrificio. Una conquista lograda en la lucha por la dignidad de las personas. El reconocimiento de los derechos sociales (aún hoy logrado sólo para una pequeña parte de la humanidad) ha encontrado, siempre, mucha resistencia por parte de los más poderosos económicamente. Por dos razones: porque un trabajador con derechos sociales es una persona más libre, a la que es más difícil explotar y obligar a trabajar como sea para sobrevivir; porque los derechos sociales necesitan financiación y el dinero destinado a hacer efectivos los derechos sociales es dinero que no va a los beneficios económicos privados.

El reconocimiento de los derechos sociales es el resultado de decisiones políticas para dedicar recursos sociales suficientes al ejercicio de los derechos de las personas. Responden a una opción política en el modo de distribuir la riqueza social. Son, pues, una conquista de los empobrecidos que hace avanzar la justicia en la vida social.

Por eso, el reconocimiento práctico de los derechos sociales sirve de termómetro de la calidad democrática de una sociedad, porque mide también el grado de aplicación de la justicia. Y al contrario, su retroceso devalúa la dignidad humana, arruina los logros alcanzados por las personas empobrecidas, reduce la equidad en la distribución de los bienes, degradada la democracia y restringe la libertad de las personas.

Es preciso afirmar con fuerza en el momento actual que la defensa y la extensión de los derechos sociales es un deber de justicia. Deber vinculado a la afirmación de un principio básico de humanidad, el destino universal de los bienes, que Juan Pablo II concretó de una forma que tiene hoy un gran valor para orientar nuestra vida y acción: «Las necesidades de los pobres deben tener preferencia sobre los deseos de los ricos; los derechos de los trabajadores, sobre el incremento de los beneficios» (Toronto, 14 de septiembre de 2004).

Leído en la web de HOAC

jueves, 22 de diciembre de 2011

Entrevista a Diego Cañamero: Somos de extrema necesidad.



Algunas frases de la entrevista a DIEGO CAÑAMERO, Secretario general del sindicato de obreros del campo:

Propongo que la tierra sea un bien público, y el beneficio que dé la tierra tiene que ser para la sociedad y para el que trabaja por un jornal.

¿De verdad crees que haciendo pública la tierra, iría mejor todo?
Todo. Ahí está Marinaleda: 1200 hectáreas de tierra que tenía el duque del Infantazgo, que resulta que no daba trabajo a nadie (a 5 trabajadores). Ahora mismo hay trabajando 300 personas.

¿Y por qué no se ha hecho en más sitios de Andalucía?
No se ha hecho en más sitios porque hay que ocupar las tierras, y cuando tú ocupas las tierras no te dan palmitas en lo alto del hombro.

Esto acabará algún día convertido en un bonito campo de golf. Y en vez del PER estaremos preocupados por el par.
Si eso lo hicieran alguna vez, y nosotros, la gente de aquí, de esta tierra, lo permitiéramos, entonces seríamos tan culpables como los que lo ponen en marcha.

Podríamos decir que tu discurso es un discurso comunista.
Muchas veces nos dicen a nosotros: ustedes son de la extrema izquierda. Nosotros no somos de la extrema “na”. Nosotros somos de la extrema necesidad. Decir por ejemplo que la gente necesita una vivienda, que la gente necesita un trabajo, que la gente necesita el respeto y la dignidad humana; son valores universales.

viernes, 16 de diciembre de 2011

El decrecimiento

Gustavo Duch

Nos recuerda John Berger que la peor preocupación que enfrenta nuestra sociedad es la de tener invadidos el espíritu y el pensamiento. Que debemos prestar una atención cuidadosa a lo que nos circunda. La celebración del día sin coches es una posibilidad de hacer dicho ejercicio, pues la invasión de vehículos es uno de los mejores ejemplos para entender por qué nuestra sociedad corre sin rumbo fijo, derrocha sus posibilidades energéticas y entiende que más (más nuevo, más grande, con más cilindrada) es igual a mejor. Por ello, con acierto, se ha vinculado a esa celebración un nuevo concepto político que deberemos tener muy en cuenta, el decrecimiento.

De alguna manera que a mí se me escapa existe un pensamiento dominante que relaciona directamente crecimiento económico (más producción, más consumo) con desarrollo, con prosperidad e incluso (aquí se disparan mis alarmas) como remedio contra las desigualdades. Tanto nos han invadido el pensamiento con la idea de que hay una relación directa entre crecimiento y desarrollo, que incluso algunos autores alternativos enfrascados en estos temas no aceptan ya terminologías sucedáneas, como desarrollo sostenible, desarrollo local, endo-desarrollo o desarrollo humano, argumentando que es palabrería para disfrazar al lobo. Son propuestas que pueden nacer de buenos propósitos, asegurar un equilibrio social, respetar y preservar el medio ambiente, etcétera, pero que -dicen- no cuestionan el modelo de crecimiento según acumulación, el crecimiento capitalista.

La fascinación por el cuento del crecimiento económico es tal que Serge Latouche, explica: "consideramos positivo cualquier producción y cualquier gasto incluso cuando la producción es perjudicial... En materia de desarrollo el precio que hay que pagar en el plano social y humano es a menudo enorme". La agricultura que nos alimenta hoy en día es, lamentable, un buen ejemplo de lo que significa priorizar el crecimiento capitalista. Su desarrollo ha sobrepasado en términos globales la satisfacción de las necesidades de la población mundial (aunque el hambre siga afectando a millones de personas) pero sigue imparable, impulsada por la necesidad de generar, no alimentos, sino crecimiento económico. Así, en muchos países del Sur se ha implantado la agricultura de los agro-negocios donde sólo importan los volúmenes de producción sin medir las consecuencias: el aumento de las zonas de cultivo a base de deforestación, la desaparición de muchos puestos de trabajo, una agricultura petro-dependiente corresponsable del cambio climático, concentración de tierras y rentas, pérdida de biodiversidad y más.

Puede ser difícil de aceptar, pero desde el punto de vista ecológico no hay posibilidad alguna de mantener un planeta con recursos finitos basándonos en modelos de crecimiento ilimitado. No existe tierra cultivable suficiente para mantener una agricultura produccionista que alimente a las personas, alimente a la ganadería intensiva, y que -como nos explican ahora- genere la energía del futuro, los biocombustibles. No podemos aceptar más políticas de crecimiento económico sabiendo que esconde la generación de pobreza y compromete la vida de las generaciones futuras. Entonces, aparece la propuesta y la necesidad de pensar en el decrecimiento: supeditar el mercado a la sociedad, sustituir la competencia por la cooperación, acomodar la economía a la economía de la naturaleza y del sustento, para poder estar en condiciones de retomar el control de nuestras vidas. La ciudadanía del mundo no pierde nada, pierden las corporaciones. El decrecimiento nos llevará a vivir mejor con menos: menos comida basura, menos estrés, menos pleitesía al consumo. Y también aquí el modelo agrícola puede ilustrar bien estas propuestas. Devolver el control de la agricultura a los campesinos, que con la complicidad del resto de la sociedad, aseguren mediante modelos productivos ecológicos (donde los ecosistemas no están al servicio de la economía, sino al revés), consumo de temporada y distribución en mercados locales de alimentos sanos. Apostar por el decrecimiento es encarrilarse en un nuevo rumbo, donde más gente encontrará lugares de vida y trabajo que sin dañar el medio ambiente y sin competir y empobrecer otras regiones, puedan asegurar alimentos de buena calidad y buenos sabores para nosotros, las poblaciones del Sur y las futuras generaciones.

Leído en la web decrecimiento.info

domingo, 11 de diciembre de 2011

Nacho Vegas: "Como hacer crac"



Cada mañana te despierta la sensación de que hay alguien gritando a tu lado
pero estás sólo en la habitación y desayunas leyendo la prensa
para saber lo que hay que pensar lees tu horóscopo eres capricornio
te entra el pánico y bajas al bar y hay una camarera colombiana
pero ella nunca ha reparado en ti no lo intentes, regresa a casa
tal vez te sientas seguro allí
pero en la tele dan la muerte violenta de algún molesto para la sociedad
y el presentador hace una mueca abre la boca y solo suena un crac
abre la boca y solo suena un crac
y cae la tarde y te atreves a volver a salir
compras pan de bimbo y dos yogures en el Mercadona de Pumarín
y olles voces justo al otro lado es una fiesta que hay en un café
te informan de que han desarticulado a la cúpula de la CEOE
y de que sólo habrá un nuevo principio una vez consumado el fin
y una niña susurra a tu oido que han desauciado a la familia Botín
y que han cambiado el significado de algunos verbos como "disfrutrar"
y en la calle se hace un gran silencio pero si escuchas bien oirás un crac
en toda España sólo suena un crac en occidente sólo se olle un crac
y si esto no es el fin si esto no no no no es el fin
si esto no no no es un final entonces es la bomba que va a estallar
es una bomba y va a estallar es la bomba que va a estallar!!
y en la tele dan la muerte lenta de algún experto en el mundo global
y olles el timbre y al abrir la puerta hay una multitud haciendo crac
una multitud haciendo crac

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Movistar quiere ser el 15M

Quizás un buen indicador para comprobar si algo funciona es cuando la publicidad lo aprovecha en beneficio propio. Y como no podía ser menos, una de las grandes, Movistar, aprovecha el movimiento 15M para autoerigirse en la empresa que la gente pide, la más horizontal y abierta. Este es el anuncio que habréis visto en la TV:




Pero como en otros casos de lavado de imagen, un buen contra-anuncio a tiempo deja las cosas en su sitio. Este es el anuncio que no veréis en la TV, pero que mejora enormemente al anterior.




Leído en la web consumehastamorir

jueves, 1 de diciembre de 2011

Reforma laboral para Reyes

El futuro presidente del gobierno, Mariano Rajoy, ha instado a los interlocutores sociales, patronal y sindicatos, a consensuar una reforma laboral con urgencia, para reyes.

Lo que no he entendido es ¿para quién es el regalo? Deduzco que para las personas trabajadoras, no. Las diversas reformas laborales de los últimos años no nos han traído menos paro, ni más estabilidad.

Entonces, ¿para quién es el regalo de la enésima reforma laboral? Supongo que irá dirigido a los sufridos empresarios y a los nerviosos mercados, que se pondrán contentos al abrir el paquete, porque seguro que contendrá medidas que contribuirán a seguir aumentando la diferencia entre ricos y pobres.

Pero hay que arreglar la economía del país, y para eso es necesario hacer sacrificios y ¿reformas laborales? Me pregunto si las medidas que nos proponen para salir del bache económico (que siempre van en la misma dirección y siempre suponen recortes a los mismos) serían necesarias, si antes se hubieran realizado otras reformas: del sistema fiscal (para que contribuya más quien más tiene), del sistema financiero (para que los bancos ayuden a las personas en lugar de hundirlas), del sistema moral (para que la especulación sea un delito)…

Montxo López