Hoy se está imponiendo una manera de pensar, sentir y actuar: el tener más para consumir más de forma individualista, olvidándonos de los demás, de los pobres y de la naturaleza.
El valor más grande y apeticible es el dinero. Esta cultura nos está influyendo, aunque sea inconscientemente.
Se trata de un "modelo de deshumanización" contra el que ¿podemos luchar?

lunes 29 de junio de 2009

Desprecio


Cuando el niño negrito de seis años
desnudo y descalzo,
con delgadez extrema, pero vientre voluminoso,
presenta al soldado su recipiente de plástico a modo de plato vacio,
con la esperanza de conseguir un bocado,
le dice voz azorada y mirada suplicante:
“Tengo hambre”

El soldado, con el uniforme cargado de armamento,
cantimplora y mochila a tope del rancho diario
le contesta con indiferencia burlona y ofensiva:
“Puedes estar contento,
porque hay otros muchos niños que no tienen ni eso”.

Después de muchos años de supervivencia
y peligrosas travesías en enclenques pateras
tantas veces devueltas a su origen miserable,
el negrito, ya adulto, en un país ajeno y lejano,
ofrecerá, sin saberlo, al mismo soldado, otro plato rayado,
ésta vez negro, dentro de una caja cuadrada,
también de plástico el continente y el contenido:
“Vendo barato”

El soldado, ya paisano, después de incontables disparos,
quizás muchos mortales,
le contestará con el mismo desprecio que antaño:
“yo no necesito miserias”

Manu Goiri