Hoy se está imponiendo una manera de pensar, sentir y actuar: el tener más para consumir más de forma individualista, olvidándonos de los demás, de los pobres y de la naturaleza.
El valor más grande y apeticible es el dinero. Esta cultura nos está influyendo, aunque sea inconscientemente.
Se trata de un "modelo de deshumanización" contra el que ¿podemos luchar?

sábado 23 de mayo de 2009

Palomitas no aptas


Iba yo camino del cine, del Yelmo en Megapark en concreto, junto a alguna otra madre y siete niñas de 11 años ansiosas por ver a Hanna Montana, cuando después de sacar las entradas se les ocurre que, hay que culminar el evento con palomitas. Yo, prudentemente, le digo a mi hija: “pide el tamaño pequeño” y ella va…. y me hace caso y le cobran por refresco pequeño y palomitas pequeñas 6,70 €, ¡corcho!, empieza a rebuscar en la cartera pero, los doce euros que sacó de casa (para cine y palomitas nada más) ya no llegaban, su economía empezaba a tener números rojos. Menos mal que yo andaba cerca e inyectando un poco de pasta pudimos, en ese trance, activar su economía y llegar a cubrir el gasto. (¡Y luego dicen que hay que consumir!).

Entre tanto, las amigas de mi hija pidieron el pack mediano y les cobran 6,70 € y yo, ya no salgo de mi asombro, y me pregunto: ¿será una campaña a favor del consumo calorífico?, ¿Será que las palomitas y el refresco son “gran reserva especial producción limitada”?, ¿esto tendrá algún tipo de impuesto desmesurado y que desconozco?…Y otras mil y una preguntas que no tienen respuesta, pero lo que sí está claro es, en cualquier caso, que es un abuso y que aunque las películas sean aptas para todos los públicos, el consumo que las rodea no lo es ¿no creen?.

Marisa Vega