Hoy se está imponiendo una manera de pensar, sentir y actuar: el tener más para consumir más de forma individualista, olvidándonos de los demás, de los pobres y de la naturaleza.
El valor más grande y apeticible es el dinero. Esta cultura nos está influyendo, aunque sea inconscientemente.
Se trata de un "modelo de deshumanización" contra el que ¿podemos luchar?

miércoles 18 de marzo de 2009

Raices y superación de la crisis


Al priorizar la acumulación del capital en detrimento de los derechos humanos y del equilibrio ecológico el capitalismo instaura en el planeta una brutal desigualdad social, además de promover la devastación ambiental.

Hoy el 80% de la producción industrial del mundo es absorbida por apenas el 20% de la población, que vive en los países ricos del hemisferio Norte. Los Estados Unidos, que tienen sólo el 5% de la población mundial, consumen el 30% de los recursos del planeta.

El patrón de consumo de la sociedad capitalista es insostenible y juega un papel decisivo en el proceso de cambio climático.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la suma de los ingresos de las 500 personas más ricas del mundo supera la de 416 millones de los más pobres. ¡Un multimillonario gana más que 1 millón de personas!

Los muros de los campos de concentración del ingreso son demasiado altos para permitir la entrada de la multitud de excluidos. Pero son demasiado frágiles como para impedir el riesgo de implosión. Hay que buscar una alternativa al actual modelo de civilización. Y esa alternativa pasa necesariamente por el cambio de valores, y no sólo por el de mecanismos económicos.

Si el mundo gira en torno a la economía, y la economía gira en torno al mercado, eso significa que éste, revestido de carácter idolátrico, se mantiene por encima de los derechos de las personas y de los recursos de la Tierra. Se presenta como un bien absoluto. Decide la vida y la muerte de la naturaleza y de la humanidad.

De ese modo los fines, la defensa de la vida en nuestro planeta y la promoción de la felicidad humana, quedan subordinados a la acumulación privada de riquezas. No importa que la riqueza de unos pocos signifique la pobreza de muchos. Las cifras de las cuentas bancarias son el paradigma del mercado y no la dignidad de las personas…

Frei Betto