Hoy se está imponiendo una manera de pensar, sentir y actuar: el tener más para consumir más de forma individualista, olvidándonos de los demás, de los pobres y de la naturaleza.
El valor más grande y apeticible es el dinero. Esta cultura nos está influyendo, aunque sea inconscientemente.
Se trata de un "modelo de deshumanización" contra el que ¿podemos luchar?

jueves 5 de noviembre de 2009

Refundemos un porvenir


De las cenizas del neoliberalismo se puede rehacer el mundo con un orden que revierta la insatisfacción de millones de personas por el enriquecimiento desvergonzado de unos pocos.

Una visión del mundo no es una manera de ver las cosas. Determina nuestros valores, dicta los criterios para nuestras acciones, impregna nuestra experiencia de lo que somos y hacemos. Otro mundo es posible si cambia nuestra visión del mundo, escribe Jordi Pigem. De ahí nuestro compromiso ante este desafío con el que nos interpelan los responsables de la crisis actual. Esta se produce en un momento en que ya existe una conjunción de crisis: energética, alimentaria, climática. Empieza por una inmobiliaria, bancaria, de las autoridades de regulación, industrial, social y, cuando todas estas condiciones se juntan, lo mismo que en meteorología se utiliza el término “tormenta perfecta”, tenemos esta “crisis perfecta”, dice Ignacio Ramonet.

La crisis climática ha sido originada por el productivismo industrial que se aceleró desde los años 50 y 60. En la larga historia del capitalismo moderno, hay una articulación constante entre el Estado y el mercado. Pero en estos últimos 30 años, el mercado ha querido hacer creer que podía funcionar sin ningún control por el Estado, e incluso contra el Estado. Esa idea de que el capitalismo puede autorregularse llegó a su apogeo en los el años 2005 y 2006. Se llegó a creer en el milagro de que se había suprimido la posibilidad de crisis sistémicas.

Esta irracional exuberancia, con la creación de nuevos instrumentos financieros, alejados de cualquier control, se había convertido en una desconexión de la economía financiera con la real. Y como cualquier burbuja acaba por estallar, lo ha hecho coincidiendo con una crisis sistémica. Ahora la dificultad es encontrar una vía de salida. El área financiera está empezando a reconstruirse, pero las otras dimensiones de la crisis aún no han alcanzado su cenit y, en cualquier momento, esta situación precaria puede volver a desbocarse.

Los responsable políticos no pueden abandonar la economía financiera a su propia autorregulación. Hay que regular los instrumentos financieros. Hay que crear una autoridad económica internacional, al estilo del Consejo de Seguridad de la ONU, porque el FMI y el BM también han sido vencidos por esta ideología perversa que rompe la relación de equilibrio con la naturaleza y con el mundo...

JOSÉ CARLOS GARCÍA FAJARDO Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del
CCS

Leer el artículo completo en la
web de COMFIA-CCOO

lunes 2 de noviembre de 2009

Desfile en Zorrotza


Por cuarto año consecutivo, la Asociación de Comerciantes de Zorrotza organizó un desfile de moda, que se celebró hace un par de semanas en el polideportivo. El objetivo, naturalmente, es promover el consumo en los comercios del barrio.

Como ya sabéis los millones de personas que leéis esto, no somos partidarios de fomentar el consumo. Bastante se fomenta él solito: somos la “sociedad de consumo”, no somos felices sin consumir, somos “más” cuanto más consumimos, ya no somos personas sino “consumidores”… Pero voy a hacer una excepción. Me apetece hablaros del desfile de Zorrotza por dos motivos:

El primero es que promueve las compras en el barrio, y eso me parece interesante. Te ahorras la gasolina del viaje al centro comercial, el tiempo de ir, aparcar, volver, y hacer el segundo viaje si tienes que cambiar algo. También te ahorras esas galletas que no sé porqué compraste y el aparato ese que debe tener mucha utilidad, pero que nunca más usaste. En los comercios del barrio sueles comprar lo que necesitas. Y además se lo compras a Fulanito o Menganita, que vive de ello, y que manteniendo su tienda abierta, contribuye a que pasees por tu barrio y en lugar de ver lonjas tapiadas de ladrillos, puedas cotillear los bonitos escaparates.

El segundo motivo para hablar del desfile de moda de Zorrotza, es que las personas que desfilan son las vecinas y vecinos del barrio, clientes de los comercios: niños y niñas, jovenes, adultos, e incluso abuelas. Y no sólo la variedad está en la edad, sino también en la talla: hay de todo, como en la calle.

El mucho público que acudió se lo pasó bien viendo a sus vecinas y vecinos desfilando por la pasarela. Yo me lo pasé bien imaginándome los titulares en la prensa: “La pasarela Cibeles cierra definitivamente sus puertas eclipsada por la pasarela Zorrotza”.

Montxo López.

jueves 29 de octubre de 2009

Racionalizar horarios


El presidente de la Comisión para la Racionalización de los Horarios en España, Ignacio Buqueras,…establece el año 2010 como "fecha límite" para alcanzar "un gran pacto" nacional para homologar la organización horaria del trabajo al resto de Europa con el apoyo de políticos, empresarios, sindicatos y medios de comunicación…

Buqueras destacó que la Comisión busca la colaboración de los políticos, pero no sólo de palabra. Por ello incidió en la importancia de que los representantes de los ciudadanos "practiquen" los horarios homologados a los europeos y "cojan el toro por los cuernos". Así, plantea que establezcan la puntualidad como norma y que todos sus actos y reuniones tengan hora de finalización…

Así, Buqueras explicó que la apuesta de la Comisión se dirige al "cambio de la cultura del "presentismo" a la de la eficiencia basada en la excelencia". En este sentido, puntualizó que en España existe una concepción "tercermundista" de que "lo importante es estar en la empresa" y que "hasta que no se va el jefe los empleados no se van".

Esta cultura, según los estudios de la Comisión citados por el presidente, incide en los elevados datos de siniestralidad laboral, la baja natalidad y las separaciones matrimoniales. Buqueras subrayó que las mujeres son las grandes perjudicadas de la situación ya que con respecto a generaciones anteriores "han salido de casa", mientras que los hombres "siguen sin entrar".

Según los estudios, las mujeres, conjuntamente con los niños, son "los más perjudicados" por la "escasa conciliación". A ello se une que los horarios partidos reducen el tiempo de ocio, algo que Buqueras consideró "necesario" para que las personas "estén abiertas a los aires de cambio".

El dirigente de la Comisión añadió que "un país del Siglo XXI tiene que tener múltiples horarios", pero más de un 80 por ciento de la sociedad "podría tener" una organización en la que entrara a sus puestos entre las 7.30 y las 9.00 horas, con un descanso de no más de una hora para comer y la salida entre las 16.30 y 18.00 horas.

A este respecto, Ignacio Buqueras mostró la oposición de la Comisión a costumbres españolas como los "largos" descansos para comer o el café de la mañana. "Los médicos lo dicen, hay que salir desayunado de casa y erradicar el café de las diez ó las diez y media, que supone un parón en la producción", apostilló.

El empresario también lanzó un mensaje a los medios de comunicación para que el 'prime-time' de las televisiones adelante su llegada para que los televidentes se vayan antes a dormir. También añadió que varias empresas periodísticas firmaron ya un compromiso con la Comisión para no asistir a ruedas de prensa convocadas más tarde de las 18.00 horas…

Leer el artículo completo en el boletín Día a día de Comfia-CCOO

lunes 26 de octubre de 2009

Entrevista a Susan George

jueves 22 de octubre de 2009

Lo que nos hace humanos


Entrevista a Francisco Porcar en El Periódico de Extremadura.

¿La política está desprestigiada?

Mucho. Sobre todo por dos razones, una por el comportamiento de eso que llamamos la clase política, y otra, más de fondo, que es la manera que tenemos de entender la política en nuestra sociedad. Creo que la política se entiende como algo que hacen los políticos. Ese es un concepto muy reductivo porque en realidad la política es todo lo que hacemos las personas para construir la vida social. Político es lo que se hace en una asociación de padres y madres de alumnos, en una asociación de vecinos, en una oenegé, en el trabajo...

¿Qué tiene que ver la política con la Iglesia?

Tiene que ver porque a quien le importa lo que le ocurre a las personas, le tiene que importar lo que ocurra en la vida social. Creo que en ese sentido los cristianos muchas veces cometemos el error de pensar que la política no tiene que ver con la fe de la Iglesia. Y tiene muchísimo que ver, porque la felicidad de las personas, nuestra humanidad, tiene mucho que ver con la vida social y la política es eso.

¿La Iglesia se mete en política?

Algunos sectores de la Iglesia cometen el error de entrar en disputas políticas partidistas. Creo que la Iglesia debería situarse desde cualquier lugar para afirmar la dignidad humana, la justicia y sobre todo algo que debería ser muy importante para la Iglesia: qué es lo que pasa con los pobres. En eso debería meterse, y mucho, la Iglesia. En las disputas partidistas debería evitar meterse y a veces se mete en esa dinámica y creo que eso no es bueno.

¿Y en qué se diferencian estas disputas con la doctrina social de la Iglesia?

La doctrina social de la Iglesia plantea todo un conjunto de principios, de valores, una manera de entender lo político, pero para eso necesitamos instrumentos: organizaciones sociales, vecinales, educativas, ciudadanas, partidos políticos, sindicatos... En lo que deberíamos estar de acuerdo los cristianos, que muchas veces no lo estamos, es en cómo centramos la construcción de vida social en la dignidad humana, en la justicia y en que no haya pobres en nuestra sociedad.

Vivimos en plena crisis económica, con grandes amenazas para el mundo obrero, ¿cómo hacer frente a ello?

Hay dos problemas de fondo, que no sé si se están abordando y que son muy importantes para afrontar la crisis: por una parte tenemos que cambiar el modelo de organización económica y social de nuestra sociedad. Y por otra parte hemos de darnos cuenta de que la crisis económica es en gran parte una crisis moral. Ahora hay un 14% de parados, ¿por qué el 86% restante no somos capaces de que esas personas no pasen necesidad?. Hay un problema de concepción de la solidaridad, de lo que significa la justicia en la vida social. En ese sentido hay una crisis ética muy fuerte. A todos les parecía bien ese modelo económico, pero ese modelo, como se ha visto ahora, es un desastre.

¿Y no le parece que estas palabras suenan huecas en una sociedad cuya base es el consumismo?

El consumismo es un camino que provoca injusticia y empobrecidos. Y lo que nos hace humanos es la preocupación por los otros. La solidaridad, la convivencia, la preocupación por el otro... nunca son palabras vacías, lo que ocurre en que se han convertido en palabras que, como dice un compañero mío, están muy bien pa dichas, pero no encontramos la forma de vivirlas.

¿Benedicto XVI dice que el infierno existe. ¿Cómo cree que se tomará eso el albañil en el andamio o el minero en el tajo?

El infierno existe, pero efectivamente está aquí. Cuando hablamos de cielo o infierno enseguida pensamos en lo que hay más allá de la muerte. Creo que hay que hablar de la vida cotidiana de la gente, porque el infierno para mucha gente está aquí, gente que mañana no sabe si va a tener un salario, un trabajo, si va a poder vivir con dignidad, eso es lo que nos debería preocupar.

Francisco Porcar es licenciado en Historia, miembro de Pastoral Obrera y militante de la HOAC

martes 20 de octubre de 2009

Podemos vivir sin capitalismo

domingo 18 de octubre de 2009

Subir o bajar impuestos


La crisis actual ha producido un cambio muy sutil: los pobres hemos pasado de ser víctimas a ser culpables. La crisis, nos dicen, se ha producido porque los bancos han concedido hipotecas a pobres desgraciados que no pueden pagarlas. En España, dicen, el déficit del Estado se debe a lo gastado en desempleo, pensiones, educación, sanidad, etc. Por un lado o por otro, los pobres siempre aparecemos como culpables.

Siendo así, es lógico que a la hora de plantear qué debemos hacer para salir de la crisis se considere que no podemos subir los impuestos a los que más tienen para dárselo a los culpables de la situación, promoviendo además que sigan en el paro, cobrando sin hacer nada. Más bien, habrá que reducir el gasto y los impuestos, para que los que tienen dinero, tengan más, puedan invertir más, creen más riqueza, más oportunidades de trabajo y así salir de la crisis…, o el cuento de la lechera. Frente a esta posición se mantiene la contraria: aumentar los impuestos, no sabemos cuáles, para poder mantener el volumen del gasto público, haciendo de locomotora de la iniciativa privada y protegiendo a las víctimas de la crisis.

Quienes así argumentan, unos y otros, tiene dos problemas. Uno, se comportan como si aquí, en nuestro mundo capitalista, no hubiese pasado nada. Dos, creen que el resto de los mortales nos hemos puesto en los ojos la misma venda que ellos.

Pero ha pasado algo muy grave: El modo que Adam Smith describiera, en «La riqueza de las naciones», como el más apropiado para crear riqueza ha sido arrojado a la basura y sustituido por un sistema especulativo que genera beneficios sin producir nada. Dicho de otro modo: en lugar de utilizar trabajo, materia y capital para producir algo, venderlo y obtener un beneficio (economía productiva), compran empresas, acciones, opciones o lo que sea para esquilmarlas, en el caso de las empresas, y revenderlas en poco tiempo obteniendo un gran beneficio (economía financiera). Claro está, que controlando el mecanismo que hace subir y bajar el precio de estos productos financieros. Por ello, alguien ha dicho que «la mayor parte de la economía se podría calificar, sin exagerar, de mafiosa». Hoy, la economía financiera, mafiosa, representa el 90% de la economía total.

Hay algo más. Estas operaciones financieras están exentas de la mayor parte de los impuestos que deberían pagar. Es decir: el 90 % de la actividad económica no paga una parte importantísima de los impuestos, lo que produce un progresivo empobrecimiento del Estado y de la sociedad. Si a esto le añadimos el fraude fiscal, que en España asciende a setenta mil millones de euros al año, nos daremos cuenta de que entre mafiosos y defraudadores nos están dejando en la miseria. El déficit del Estado no proviene de los gastos sociales, proviene de los especuladores y los defraudadores. Los pobres y la clase obrera no somos el problema, somos las víctimas, pero a estos mafiosos les importa un comino la vida de los trabajadores y de sus familias, el interés general y el bien común.

Dicho esto, se comprenderá que el debate actual sobre subir o no subir impuestos oculta el verdadero problema y deja pasar una ocasión de oro para educar y comprometer al ciudadano. Necesitamos algo nuevo, la crisis actual «…nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso…»(C.V. 21). Nada de esto vemos en el debate actual, pero al menos podemos exigir que no se nos trate como a imbéciles.

Leído en la revista Noticias Obreras

jueves 15 de octubre de 2009

El puente de Zorrotza


Una pasarela peatonal comunica las partes alta y baja de Zorrotza, desde hace más de 30 años, salvando la autopista y las vías de FEVE.

Mi primera experiencia negativa con esa pasarela ocurrió cuando todavía estaba en construcción y mi mejor amigo se cayó. Por suerte no se mató. Sólo estuvo varios meses en el hospital. Los compañeros de clase trabajamos duro recogiendo y vendiendo papel y cartón, para comprarle un regalo que le hiciera más llevadera su convalecencia.

También yo me caí, aunque de menos altura, cuando estaba haciendo el simio en los mecano-tubos. Por suerte caí de pié y sólo me clavé una punta oxidada en la planta del pié. ¡Hasta el fondo! Y esta fue mi segunda mala experiencia.

Desde entonces, mucha gente ha atravesado esa pasarela, y mucha gente se ha caído en sus rampas. En invierno es una aventura cruzarlo cuando nieva o hiela. Menos mal que no ocurre muy a menudo, y que en Zorrotza somos aficionados a la montaña y tenemos un buen equipo: crampones, cuerdas, piolet…

Hace ya unos años nos prometieron cubrir el puente. Los vecinos de Zazpi Landak, los niños y niñas que van a los colegios públicos del barrio, y en general los usuarios del puente, ya se habían hecho ilusiones con la idea de cruzar el puente en un día de lluvia y viento, sin necesidad de atarse a la barandilla o reptar como un soldado en una trinchera de la primera guerra mundial. Pero seguimos esperando.

Los niños y niñas se irán a la universidad, y las personas del barrio seguiremos haciendo cursillos de alpinismo. Y gratis.

Montxo López